Éxito de la II Edición de la Escuela Ecoservicio

    Tras tres intensos días de convivencia y aprendizaje, sesenta alumnos de 1º de ESO han regresado de Valladolid tras completar la segunda edición de la Escuela Ecoservicio. Esta iniciativa, organizada por el Comité Ambiental, ha permitido al alumnado salir del entorno urbano para conectar con la realidad agroecológica y los ritmos del mundo rural.

    Innovación social y consumo responsable en Valladolid

    La experiencia comenzó con una visita fundamental a INEA (Escuela Universitaria de Ingeniería Agrícola). Allí, los estudiantes conocieron proyectos donde la agricultura ecológica permite obtener alimentos saludables, tanto en invernaderos como al aire libre.
    Además, la visita a la tienda "Come Sano, Come Justo" permitió a los alumnos reflexionar sobre el poder de sus decisiones como consumidores, comprendiendo la importancia del comercio justo y la reducción de plásticos en la protección de nuestra "Casa Común". También conocieron el proyecto "Calor y Café" de la Red Incola, dedicado a la acogida de inmigrantes. De esta forma los alumnos han podido conocer de primera mano los proyectos ecosociales de la Compañia de Jesús, que permiten impulsar la ecología integral.

    "Granjeros por unos días" en Las Cortas de Blas

    El corazón de la convivencia tuvo lugar en la Granja Escuela de las Cortas de Blas, donde los alumnos dejaron de ser espectadores para convertirse en auténticos protagonistas del cuidado del entorno.
    La experiencia de ser granjeros fue completa y emocionante. El alumnado asumió con responsabilidad la tarea de alimentar a los animales de la granja, estableciendo un vínculo directo con el pony, el cerdo, las inquietas cabras, las burras y las imponentes aves rapaces. Uno de los momentos más singulares fue el taller de ganadería, donde aprendieron la técnica para ordeñar a las ovejas, comprendiendo el origen real de los alimentos que consumimos a diario. Para cerrar el ciclo de la economía circular aprendieron cómo se elabora el queso con la leche de esas ovejas.

    La actividad física y el contacto con los animales continuaron con la oportunidad de montar a caballo, una experiencia que para muchos supuso superar retos personales y ganar confianza.

    Ciencia aplicada y conexión con el cosmos

    Fieles al espíritu STEAM de nuestro colegio, la formación técnica también tuvo su espacio. Los alumnos trabajaron en la construcción de casas nido para pájaros, una actividad de conservación activa que les permitió aprender sobre la fauna local y la importancia de proporcionar refugios en ecosistemas intervenidos por el hombre.

    Pero no todo fue trabajo; los momentos de juegos grupales y convivencia reforzaron la cohesión de las tres secciones de 1º de ESO. Al caer el sol, la experiencia se volvió mágica: realizamos un paseo nocturno bajo el cielo despejado de Castilla. Lejos de la contaminación lumínica, los alumnos aprendieron a distinguir las principales constelaciones, conectando la astronomía con la inmensidad de la naturaleza que nos rodea.

    Un balance positivo

    Con el objetivo de que esta experiencia deje poso en nuestros alumnos, y con el deseo de “educar en la profundidad”, los alumnos fueron trabajando un cuadernillo personal donde describieron y reflexionaron sobre su propia experiencia de estos días. Por ese motivo se terminaba el día con un examen ignaciano en clave ecológica. Esta segunda edición de la Escuela Ecoservicio consolida un proyecto educativo que busca formar personas conscientes y comprometidas. Los alumnos regresan a Oviedo no solo con la mochila llena de recuerdos y manualidades, sino con una sensibilidad renovada hacia el medio ambiente y una mayor autonomía personal.

    Desde el Colegio San Ignacio, agradecemos a todo el personal de la Granja, dirección y grupo de monitores, y de INEA por su acogida, y a las familias por apoyar estas experiencias vitales que marcan la diferencia en la formación integral de sus hijos e hijas.