Olimpiada Magis 2025

    Durante varios días intensos, llenos de emoción, convivencia y entusiasmo, se han celebrado las Olimpiadas Magis, una experiencia única y pionera que nace desde el trabajo Paraescolar-Pastoral y que ha reunido a alumnado y profesorado de distintos colegios de la Compañía de Jesús de la FEJENO: Sagrado Corazón de León, Cristo Rey y San José de Valladolid, Inmaculada de Gijón, Santa María del Mar de A Coruña, La Merced de Burgos, San Estanislao de Salamanca y San Ignacio de Oviedo. Un evento que ha trascendido lo meramente deportivo para convertirse en un verdadero encuentro del espíritu ignaciano: alegre, diverso, comprometido y profundamente.

    Las instalaciones del San Ignacio, como colegio anfitrión, se llenaron de color, energía y vida con la llegada de los distintos grupos participantes. Desde el primer momento, el ambiente respiraba ilusión y ganas de convivir, pronto los nervios iniciales se transformaron en entusiasmo compartido. A lo largo de los días, se sucedieron las pruebas deportivas, los talleres artísticos, las actividades culturales y los momentos de interioridad, cada uno con un propósito común: crecer como personas y como comunidad.

    Las Olimpiadas Magis han ofrecido a nuestro alumnado la oportunidad de poner en práctica valores esenciales como el esfuerzo, el trabajo en equipo, el respeto, la creatividad y el cuidado mutuo. Pero, sobre todo, han permitido vivir el sentido profundo del "magis" ignaciano: ese deseo de dar lo mejor de uno mismo al servicio de los demás y para mayor gloria de Dios. No se trataba de competir por una medalla, sino de vivir desde el corazón, entregarse con generosidad y acoger lo que el otro aporta desde su diferencia.

    También queremos destacar el papel del profesorado acompañante, cuya presencia cercana y generosa ha sido fundamental para el buen desarrollo de la experiencia. Su mirada atenta, su disponibilidad constante y su capacidad de crear vínculos han contribuido a que cada alumno se sintiera cuidado, acompañado y valorado.

    Al finalizar el encuentro, las muestras de afecto, las sonrisas, los abrazos y las palabras de agradecimiento eran testimonio claro de que algo profundo se había sembrado. Volvemos a nuestras aulas con el corazón lleno y la certeza de que, cuando ponemos en común lo mejor de cada casa, crecemos todos. Nos sentimos profundamente agradecidos por tanto bien recibido, por tantas personas implicadas y por la posibilidad de vivir una experiencia que nos recuerda quiénes somos y hacia dónde queremos caminar.

    Gracias a todos los que lo habéis hecho posible. Que este espíritu Magis siga encendiendo nuestros colegios y alimentando el deseo de formar personas conscientes, competentes, compasivas y comprometidas.